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In Conversation with Lizzy Hadfield

Hablamos con Lizzy Hadfield, de #MangoGirl, sobre su comunidad, la de Buffy y su amor infinito por los libros.

¿Qué ocurre cuando un momento de reflexión personal se convierte en una experiencia compartida? Para nosotros, la respuesta es un intercambio de libros. Pasamos un rato con nuestra #MangoGirl Lizzy Hadfield y su comunidad, Buffy’s, para celebrar las historias que nos definen. Antes de nuestro evento en Londres, nos reunimos con ella para hablar sobre la filosofía que hay detrás de su club de lectura, el arte de la selección de libros y por qué no hay nada como el peso —y la sabiduría— de un libro muy querido.

Mango: ¿Cuándo empezó tu pasión por la literatura y cómo ha influido en tu trayectoria personal y creativa?

Lizzy: Uno de mis recuerdos más vividos relacionados con la lectura es cuando mi madre y yo leíamos en voz alta Angus, Thongs and Full Frontal Snogging en el coche y nos partíamos de risa. A partir de ahí, me embarqué en la titánica tarea de intentar leer toda la serie de Gossip Girl (son 13 libros, no recuerdo si la terminé). La lectura ha tenido sus altibajos a lo largo de mi vida, pero ha sido una parte muy importante de mi rutina diaria durante los últimos siete años. Ahora se ha convertido en una parte fundamental de mi carrera, pero me ha moldeado personalmente de innumerables maneras. Es tan enriquecedora que he aprendido muchísimas cosas nuevas leyendo, pero también me ha ayudado a mantener el equilibrio en mi vida. Hay pocas actividades que se me ocurran que me hagan sentir tan arraigada y, al mismo tiempo, me transporten a otro mundo.

M: ¿Qué significa para ti Buffy's hoy en día? ¿Cómo ha evolucionado desde que lo pusiste en marcha?

L: Ha crecido hasta convertirse en algo mucho más grande de lo que jamás podría haber imaginado, pero su esencia sigue siendo crear comunidad y hacer amigos. ¡Hay grupos que ahora se van de vacaciones juntos, se reúnen con sus propios clubes de lectura además de los de Buffy’s, y quedan los domingos para comer! Ha sido un espacio donde se han forjado amistades verdaderas, y eso es lo que quiero que Buffy’s represente siempre.

M: En tu opinión, ¿qué hace que los intercambios de libros sean únicos en comparación con los clubes de lectura?

L: ¡Son mucho más flexibles! No me hago ilusiones: pedirle a la gente que lea un libro al mes es mucho pedir; todo el mundo está ocupado y es difícil encontrar tiempo. Por eso, los intercambios de libros eliminan la necesidad de haber leído un libro concreto; puedes traer uno que leíste hace años y que te encantaría regalar a otra persona, y aun así disfrutar de la experiencia de conocer a otros amantes de la lectura.

M: ¿Qué te atrae de la idea de las historias de segunda mano y de las huellas que dejan en ellas los lectores anteriores?

L: Algunos de los mejores libros que he leído me los ha pasado un amigo, y creo que eso es lo que los libros de segunda mano y el intercambio de libros aportan a la gente. Hay algo muy especial en leer un libro en el que otra persona puede haber escrito, ver párrafos subrayados que realmente le han llegado al corazón... Siempre me hace detenerme en esas líneas e imaginar qué significó para la persona que lo leyó antes que yo.

M: ¿Cómo describirías la selección de libros que hiciste para este intercambio de libros con nosotros?

L: Le dedicamos mucho tiempo a pensarlo detenidamente. Como nos centramos en libros de segunda mano, tenían que ser en su mayoría novelas antiguas, ya que es menos probable encontrar novedades en una librería de segunda mano. Quería que fuera una mezcla de libros increíbles que he leído junto con otros de mi lista de “pendientes de leer”; creamos una lista con diversos géneros y autores, y estoy segura de que todos los asistentes encontrarán un libro que les encante.

M: ¿Podrías contarnos alguna recomendación o descubrimiento memorable que haya surgido de uno de tus eventos?

L: En una reciente visita a una librería, un asistente dejó un ejemplar de American Psycho, de Bret Easton Ellis, con una nota en el interior que decía: “Abandonad toda esperanza, vosotros los que entráis”. No pude llevarme ese ejemplar a casa, ya que otro asistente lo eligió, ¡pero creo que era la nota perfecta para esa novela!

M: ¿Qué tipo de ambiente intentas crear en cada encuentro? ¿Hay alguna energía o conversación en particular que esperes que la gente se lleve consigo?

L: ¡Lo más acogedor posible! Quiero que todo el mundo se sienta a gusto, bienvenido y que, de alguna manera, se sienta protagonista de una experiencia especial. Espero que los invitados se vayan con la sensación de haber sacado algo en claro del debate, ya sea un nuevo aprecio por el libro que acabamos de leer o ese agradable cansancio que se siente tras una velada llena de risas. ¡Y espero que los invitados se vayan con algunos números nuevos en el móvil, para hacer planes futuros con las personas que han conocido!

M: ¿Hay algún libro reciente que te haya marcado, que haya cambiado tu forma de pensar o de sentir?

L: A Thousand Acres, de Jane Smiley, uno de los mejores libros que hemos leído nunca en el club de lectura; se ha convertido al instante en uno de mis libros favoritos de todos los tiempos. Y 4321, de Paul Auster, que narra cuatro historias diferentes del mismo personaje, Archie Ferguson, que creció en Estados Unidos en los años 50 y 60. Me hizo pensar mucho en todas las decisiones que un autor tiene que tomar sobre un libro, en cómo limitarlo a una sola trama y en lo eficaz que puede resultar liberarse de eso.

M: ¿Qué libro crees que todo el mundo debería leer al menos una vez en la vida? ¿Y por qué?

L: Beloved, de Toni Morrison. Es una obra maestra de una de las mejores escritoras de todos los tiempos. Es una lectura exigente, tanto por su estilo como por su contenido, y creo que leerla supone un reto maravillosamente gratificante.